Historias de Amor y Muerte: Historia 1 (Corregido)
En un hospital, a medianoche, se encontraba Emily cuidando de su hermano Tod, el cual se encontraba agonizante en su cama.
Ella salió del cuarto un momento. Al volver, encontró a Tod, tendido en el suelo, retorcido como una lombriz.
“Emily, déjame vivir sólo 5 segundos más, para poder ver tu sonrisa. Sonríe… por favor” le rogó su pequeño hermano, con voz temblorosa y escaso aire.
Ella, en un intento forzoso, sonrió. Al ver la pequeña mueca de la niña, Tod se alegró, y dio su último suspiro.
El cuarto, sólo iluminado por el resplandor de la luna, era tan sólo un cementerio más. Emily se arrodilló junto al cuerpo de lo que solía ser su hermano, y como nunca antes, le habló.
“¿Por qué? ¿Ahora tú? Mamá me dejó, papá también. Los abuelos nos abandonaron al igual que el resto de nuestros parientes. Por lo único que vivía eras tú, pero también me abandonaste”.
Ella tomó el cuchillo con el cual cortaba los trozos de manzana para Tod, el cuchillo que tan preciadamente les había regalado su padre, antes de partir para no volver jamás, delicadamente lo acercó a su pecho.
“¿Sabes? ‘Para el mundo puedes ser una persona, pero para una persona puedes ser el mundo’, mi mundo acaba de desvanecerse” ella sonrió tristemente y se quitó la vida, al igual que lo hizo su propia madre al ver a su esposo fallecido.
Ella salió del cuarto un momento. Al volver, encontró a Tod, tendido en el suelo, retorcido como una lombriz.
“Emily, déjame vivir sólo 5 segundos más, para poder ver tu sonrisa. Sonríe… por favor” le rogó su pequeño hermano, con voz temblorosa y escaso aire.
Ella, en un intento forzoso, sonrió. Al ver la pequeña mueca de la niña, Tod se alegró, y dio su último suspiro.
El cuarto, sólo iluminado por el resplandor de la luna, era tan sólo un cementerio más. Emily se arrodilló junto al cuerpo de lo que solía ser su hermano, y como nunca antes, le habló.
“¿Por qué? ¿Ahora tú? Mamá me dejó, papá también. Los abuelos nos abandonaron al igual que el resto de nuestros parientes. Por lo único que vivía eras tú, pero también me abandonaste”.
Ella tomó el cuchillo con el cual cortaba los trozos de manzana para Tod, el cuchillo que tan preciadamente les había regalado su padre, antes de partir para no volver jamás, delicadamente lo acercó a su pecho.
“¿Sabes? ‘Para el mundo puedes ser una persona, pero para una persona puedes ser el mundo’, mi mundo acaba de desvanecerse” ella sonrió tristemente y se quitó la vida, al igual que lo hizo su propia madre al ver a su esposo fallecido.
