lunes, mayo 22, 2006

Libérame...

Deja de jugar a las escondidas,
de ocultarte tras aquella sombra
que cubre tu rostro y tu persona,
y ven a buscarme,
a sacarme de esta prisión de lágrimas que me encierra
y condena al sufrimiento eterno.
Trasládame de celda
y crea con tus brazos los barrotes
que tierna y cuidadosamente
me albergarán en tu corazón.