miércoles, mayo 23, 2007

(15.05.07) Arrepentimiento en vano



Y ahí estaba, viendo marcharse al último tren, llevándose lo más preciado: el aroma de la felicidad.
Mis mojadas mejillas demostraban el dolor que a mi ser recorría; no deseaba nada más que volver en el tiempo cinco minutos atrás y abrazar mi mayor deseo, jamás dejándolo ir. La gente, amontonada frente al lugar donde se mantuvo estacionado aquel arrebatador de esperanzas, había ya dejado de hacer notar su presencia, cada uno preocupándose de lo suyo, al igual que mi mente sollozaba recordando en unos instantes aquellos vivos recuerdos que en mi corazón residen.

Siempre sola, desconfiando de todos; únicamente requerida cuando los demás necesitaban algo. Todos los días, una rutina; todas las horas, un desperdicio; todo minuto, un sueño donde encuentro a aquella persona que me quiera simplemente por ser como soy, no por lo que hago o podría ser.
Un nuevo año, el final de mi carrera en la universidad; los únicos que reconocían mi capacidad eran los profesores, pero, por supuesto, sólo sabían de mí en el sector académico.
Aquella mañana, un nuevo personaje apareció en la escena. Cómo siempre, los rumores, sean ciertos o no, corrieron rápidamente; este joven se había transferido desde la capital, se decía que había sido expulsado por tráfico de drogas con menores.
Inició nuestro primer periodo, literatura III, que consistía principalmente en poesía, interpretación y lecturas varias. La orden fue escoger una pareja y un texto a analizar. Para mi sorpresa, el misterioso muchacho de la mirada serena me pidió que trabajáramos juntos – no me negué. Rápidamente terminamos el trabajo asignado y, asombrándome nuevamente, inició una conversación conmigo, sin malas intenciones. Nuestra charla resultó fluida y relajante; él fue la primera persona en conocer mi verdadera personalidad.
Se me unió durante el almuerzo, y le pregunté sobre aquellos esparcidos rumores. Él sólo se rió y replicó.
- Sí, me transferí desde la capital, pero no porque me echaran, sino porque siempre he amado esta ciudad…
Al decir esto, su mirada se suavizó, lo que me conmovió levemente. Mis mejillas se colorearon de un pálido rosa, lo cual, por suerte, él pareció no notar, pero inmediatamente se avergonzó por su sensible comportamiento.
Así fueron pasando los días, los meses, conociéndonos y cultivando una gran amistad. Pero comencé a notar un cambio en mí: cada vez que otra persona me quitaba su atención, sentía una especie de furia en mi interior, que más tarde reconocí como aquel, para mí, desconocido sentimiento que múltiples veces oí mencionar, los celos. Mi comportamiento hacia él cambió de manera inesperada, por el miedo a que una nueva sensación destruyera la única real amistad que había tenido luego de tantos años.
Un día, se manifestó su figura a mi lado, mas, al tratar alejarme, tomó suavemente de mi brazo, y me pidió un momento para charlar. Nos dirigimos a un parque de la ciudad; ninguno pronunciaba palabra, como si los últimos rayos de sol hubieran apagado toda voz; rompió el silencio rogando por una explicación a mi extraño comportamiento.
- ¿De qué hablas? – Traté de convencerle que sólo se estaba haciendo ideas falsas, pero lo inesperado ocurrió. Se abalanzó hacia mí, rodeándome con sus brazos.
- ¡Por favor! No te alejes más de mi lado, yo te quiero, te quiero como a nadie he podido querer. Por favor… - Sentía que se aferraba fuertemente, así como su voz se hundía en una tristeza indescriptible para mí; mis palabras y pensamientos se escondían. Ni siquiera lo pensé: lo abrasé fuerte, dándole a entender mi respuesta a su plegaria.
- No me iré jamás, quiéreme, yo te quiero también – En ese momento me di cuenta que mis sentimientos vencieron a mis acciones. Ambos, perdidos en la magia del momento, dejamos que nuestra pasión fuera demostrada a través de un beso, el que, aun que eterno pareciera, sabíamos que no lo fue.
Esa misma noche me pidió que fuera su novia, a lo cual accedí sin preámbulos. Los meses que siguieron, incluyendo nuestra licenciatura de la carrera, fueron hermosos momentos que juntos vivimos, llegando a pensar que ya nada podía arruinar nuestra felicidad. Después de medio año comenzamos a vivir juntos, soñando cada instante de nuestra vida.
Un cierto día, el teléfono sonó, y cuando él respondió, recibió la terrible noticia del fallecimiento de su padre; su viuda madre vivía sola ahora – pensó este en irse con ella, pero desechó la idea, para no abandonarme a mí. Le discutí muchas veces para que fuera a su lado, hasta que logré convencerlo. Sin embargo, en el fondo de mi corazón, no soportaba la idea de apartarme de él.
Llegó el día de su partida. Estábamos ambos en la estación.
- ¿Estás segura de esto? – Me preguntó con notoria tristeza en sus ojos.
- Por supuesto, ella te necesita – Le respondí con una falsa sonrisa, aguantando el nudo que me asfixiaba.
Lo abrasé y besé por última vez, conteniendo el correr de mis lágrimas. Lo vi subir al tren, marcharse, y a mis sentimientos dejé escurrir por mi rostro como agua rebalsando un diminuto vaso.
El deseo de jamás haberlo dejado partir, de haberle expresado mi verdadero pensamiento y cariño, abatió mi corazón e hizo explotar mi nostalgia.
- Adiós, perdóname, iré por ti, estaré a tu lado una vez más…

sábado, abril 21, 2007

(21.04.07) Aprendiendo a Empezar Nuevamente




Quizás es tiempo de olvidar,
quizás es tiempo de perdonar,
de borrar todo lo que está perdido, vacío,
empolvado por una infinidad de años de negligencia.

En el juego perdiendo tu mente,
descuidando el importante diálogo de las almas;
del cielo la entrada sellando,
de la desamparada tierra el enrejado desplegando.

La carencia de reflejos en tus pupilas
directo a tus congojas te encaminan:
creíste su alma lograr ver en aquella intercambiada mirada,
mas ni una sonrisa perduró por tus inconciencias.

Eterniza en tu dignidad la palabra 'deber'
esculpiendo una profética monotonía
de sentimientos narrados en tu propio subconsciente.

Eres tú quien sabe cómo extinguir el cálido atardecer,
cómo opacar al más majestuoso vuelo del águila;
eres tú quien en este momento aprende
a jamás desvalorar las plumas de cristal
del interior de tu amado lirio.

viernes, diciembre 01, 2006

(28.11.06) "Te Amo"




Es todo, está en todas partes;
no sé exactamente cómo me siento ahora,
pero, pensar que dos palabras
todo pueden decir,
simplemente no me deja conforme.

Una frase llena de sentido,
emoción, encanto,
con una resonancia en el interior de cada uno
que devastadora llega a ser.

Me pregunto si otra forma habrá de decirlo,
de no reiterar el mismo diálogo
una y otra vez,
de expresar todo lo guardado
en aquella cajita del recuerdo
sin nada en las sombras dejar.

Aunque estas palabras no me satisfagan,
siempre causarán aquel choque
de alegría y tranquilidad.

Quita el polvo a lo oculto
y déjalo volar;
no temas por hacerme llorar
que, si ocurre,
de felicidad será.

viernes, noviembre 03, 2006

(01.11.06)


Frente mío
te diviso, te siento,
te contemplo, te sigo extrañando,
ya que es sólo mi mente
jugando con mi imaginación.
Me lastima tu ausencia
pero únicamente me provoca amarte
y desearte cada vez más.

Tan cerca de mí te siento
tan lejos realmente estás.
Esta nostalgia me hace anhelar
volver a oírte decir
que me amas y que nada lo cambiará,
que me perdonas por tanto tiempo
lejana estar,
que me reproches por siempre
innecesarias disculpas suplicar.

Escucharte hablar,
reír, suspirar,
saber que con vida estás,
que el peso de los kilómetros
logras soportar.
Entender que no te rendirás,
que por nosotros lucharás,
que el rol de portador
de mis sueños y esperanzas has ocupado;
de vuelta al camino me conduces.

Amor mío, despierta;
déjame ver tus ojos,
aquellos espejos que mi imagen reflejan,
siéntete en mis brazos una vez más,
ahora que a tu lado
he logrado llegar.

(03.11.06) Being (Re-make de 'Ser')

Twenty nights you've had to wait
in a loneliness that doesn't seem to end;
stabbed in your chest,
destroying your life,
this suffocating crazyness
wears your dreams out.

Living for the night
and dying at the dawn;
your life, their temptation;
their blood, your thirst.

Hidden in the shadows
like stalking spiders,
wandering through graves
like the softly nightblow.

Whitened your face
by the silver shining moon,
your crimson eyes awake.
Your intentions
and desires of surviving
just like any other immortal
can't be controlled.

(25.08.06) Ser


















Veinte noches has de esperar
en una sofocante soledad,
clavada en tu pecho,
destruyendo tu vida
y desgastando los sueños.

Vives por la noche
y mueres al amanecer;
tu vida, su tentación;
su sangre, tu sed.

Oculto en las sombras
vagando entre las tumbas,
viviendo a su lado
tu energía se ha ido.

Blanqueada tu cara
por la brillante plata,
despiertan tus ojos carmesí
y se liberan tus intenciones
y deseos de sobrevivir
como un inmortal más.

viernes, septiembre 01, 2006

(31.08.06)

'¿Cuándo cambiarán las cosas?' me repetí una y otra vez mientras salía del edificio que solía ser mi lugar de trabajo.
Llevaba nueve años trabajando en una empresa de exportación de maderas, como diseñador de logotipos y propagandas. Tenía a mis amigos, con los que cada sábado cos juntábamos a tomar o ver algo, y nunca había tenido problemas con nadie, mucho menos con mis jefes o superiores. Hasta hoy; llegó una muchacha, novia del hijo de mi jefe, a pedir trabajo, y tenía que aceptarla, pero a la vez tendría que despedir a uno de nosotros y, bueno, fue mi turno.

Me dirigí a mi departamento; dejé mi bolso en el sofá y seguí mi rutina diaria: me preparé un café, me senté en el balcón a mirar la puesta de sol y, reemplazando mi pensamiento de diseño para el próximo logotipo, me dediqué a buscar infructuosamente en el diario por un nuevo trabajo.

Era sábado, y recordé nuestras juntas en el bar; por un momento decidí ir a encontrarme con mis amigos, pero luego decidí ponerlos a prueba de la manera que mi padre me había aconsejado hace años: "Cuando dejes de pagar por ellos, llevarlos o acompañarlos, sólo los verdaderos amigos se quedarán a tu lado"; me quedé en casa, viendo las noticias, hasta que decidí salir a pasear.
Frente a mi edificio, estaba la costanera, donde use en marcha mi 'plan de entretención'. Caminé por esta durante 15 minutos, hasta que me senté en una banca y observé las tranquilas aguas de mi ciudad, Valdivia. Al ver la luna, recordé a mi fallecida esposa. Su rostro era pálido, pero con vida, sus ojos eran de un azul profundo y su mirada siempre demostraba la ternura que en sus escasas palabras escondía, era de mi estatura, su oscuro cabello alcanzaba la mitad de su espalda y su piel era suave como el algodón. Murió cinco años después de nuestra boda; una terrible tuberculosis se la llevó y, junto a ella, a nuestro único hijo.
Las lágrimas se formaban en mis ojos al recordarla-yo la amaba-, pero siempre me decía "No llores, amor, debes ser fuerte. Si tú lloras, yo también; si tú sonríes, yo sonreiré también". Así que sequé las lágrimas y volví a mi departamento, para perderme en un largo sueño.

A la tarde siguiente, todo pareció mejorar. Encontré un aviso de trabajo en el diario, al cuál decidí presentarme, junto a esto, recibí la llamada de Steven y Miriam, antiguos colegas de la empresa, estaban preocupados de mi ausencia en el bar-encontré a mis verdaderos amigos- y querían saber si me encontraba bien.

viernes, agosto 25, 2006

(25.08.06)

Veinte noches has de esperar
en una sofocante soledad,
clavada en tu pecho,
destruyendo tu vida
y desgastando los sueños.

Vives por la noche
y mueres al amanecer;
tu vida, su tentación;
su sangre, tu sed.

Oculto en las sombras
vagando en las tumbas,
viviendo a su lado
tu energía has gastado.

Blanqueada tu cara
por la brillante plata,
despiertan tus ojos carmesí
y se liberan tus intenciones
y deseos de sobrevivir
como un inmortal más.

viernes, julio 28, 2006

La Distancia












Sólo un factor más
que al amor pone a prueba.
Hay gente que se rinde,
se da por vencida
y olvida que el amor real
puede superar cualquier barrera,
que puede brindar sonrisas,
que puede cultivar lágrimas,
que si realmente se siente
la llama seguirá ardiendo...